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AGRUPACIÓN MUSICAL 1980/1995
A comienzo del año 1980, Don José Ibáñez Sánchez, de vuelta a su ciudad natal, en una entrevista con el entonces alcalde de la ciudad Don José Marañón Barrio propone la posibilidad de reorganizar una banda o agrupación musical.

Puestas manos a la obras se hace una reunión con todos los miembros de la antigua y desaparecida Banda de Música a la que asistió un profesor de música que por esos día estaba en nuestro pueblo. Desgraciadamente no hubo una respuesta como la que se esperaba y tan sólo 6 músicos se prestaron a colaborar en el nuevo proyecto.

A falta de músicos con experiencia hubo que tomar nuevas iniciativas centrándose en los niños. Sin perder un solo día un grupo de niños, sacrificando horas y más horas, desafiando a las inclemencias del tiempo, sacrificando con resignación las vacaciones escolares y los juegos propios de sus infantiles años y bajo la tutela del profesor Don Nicolás Moya Navarrete, y por supuesto, apoyados en todo momento por la coordinación de Don José Ibáñez Sánchez
consiguieren en un tiempo record avanzar en sus enseñanzas teóricas y prácticas en sus respectivos instrumentos. El día 20 de diciembre de 1980, festividad de Santo Domingo de Silos, patrón de la ciudad, resurge la Banda de Música Alcalaína después de un letargo de varios años.
A partir de esa primera actuación con un pasacalle y un concierto en el Teatro Martínez Montañés, la afición musical de Alcalá resurge tanto en mayores como pequeños. Ni que decir tiene que a partir de esa fecha la Banda de Música vive unos momentos de esplendor que se demuestra con las numerosas actuaciones que realiza tanto en Alcalá como fuera de la localidad y con los programas que interpreta en los numerosos conciertos ofrecidos al público que responde con su asistencia masiva a los mismos.

En junio de 1987 deja la dirección de la Banda de Música el Sr. Moya Navarrete por discrepancias en la contratación laboral con la nueva Corporación Municipal constitutita. De forma provisional las autoridades delegan la dirección de la banda en el veterano músico, al que tanto y tanto le debemos los amantes de la música, Don Pedro Rueda Zúñiga al que su buena voluntad y entrega era mayor que su formación musical como director.

Pedro Rueda demostró un interés grande en hacer todo lo que en su alcance estaba y esto sirvió para mantener a los músicos unidos a fin de proseguir los ensayos semanales y las actuaciones reglamentarias además de atender algunos compromisos de tipo particular. Pedro fue además el celoso cuidador del Archivo Musical y de ostros muchos menesteres relativos a la música, pero nunca demostró el más mínimo síntoma de cansancio ni de dejadez, más bien al contrario.

A pesar de las diversas vicisitudes que venía pasando la banda de música el apoyo institucional por parte del Ayuntamiento de Alcalá la Real, y en concreto de su Alcalde Don Felipe López García, fue siempre incondicional. Muestra de ese interés fue la contratación por parte de Ayuntamiento de un nuevo director proveniente de las Palmas de Gran Canaria, aunque oriundo de Lanjarón (Granada), con un valiosísimo currículum musical a sus espaldas. Se trata de Don Francisco Guerrero Morales, hombre de avanzada edad que nos deleitaba no sólo con su gran profesionalidad musical sino con su erudición en cualquier tema que se trataba. Lastima que no cuajasen sus expectativas en la ciudad con lo que hasta ahora venía desarrollando como director de una agrupación musical de carácter profesional. Su permanencia en la ciudad no llegó a los dos años (1988-89).

Afortunadamente la banda de música de Alcalá la Real nunca quedó sin director ya que las vacantes o ausencias que se producían en la dirección las ocupaba nuestro amigo Pedro Rueda.

En 1989 se inauguró en Alcalá la Real el Conservatorio Elemental de Música, sin lugar a dudas de gran importancia para la música en la ciudad. La Corporación Municipal ofreció la dirección de la Banda al, por entonces, director del conservatorio, Don Fernando Jiménez Padilla. Este hombre a pesar de su corta

edad contaba con amplia experiencia como músico de tradición en las bandas de música (su padre también tocaba la trompa como él). Lógicamente su carrera profesional le obligó a dejar la ciudad y, por tanto, la dirección de la banda. La corta permanencia al frente de la banda (1989-1992) no permitió acometer cambios importantes dignos de resaltar.

Nuevamente vacante la dirección de la banda, el por entonces concejal de cultura Don Francisco Martín Rosales, compromete al director de la Coral Alfonso XI, Don Lirio José Palomar Faubel, para que se hiciera cargo de la dirección de la banda. Éste a pesar su apretada agenda laboral acepta gustoso el encargo ya que de siempre se ha sentido muy ligado al mundo de las bandas de música.